Yo soy yo y mis circunstancias. Y eso crea inteligencia ¿artificial?

Probablemente lo poco que recordemos de Ortega y Gasset muchos de nosotros sea lo siguiente:

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Yo soy yo y mis circunstancias

Una frase “bonica” y “molona hasta más ver” que nos resumía para selectividad su pensamiento y que he recuperado para este post.

Voy a decir una cosa, cuando Elon Musk y otros grandes del sector tecnológico hablan sobre la inteligencia artificial al más puto estilo apocalíptico de la ciencia ficción no puedo por menos que sonreír. La inteligencia artificial está superando cada vez retos mayores pero… si he de serte sincero su estado ahora mismo sería el comparar los coches de caballos con la fórmula 1.

A la gente se le llena la boca de apocalípsis robóticos, de verdad, nos encantan, yo el primero, adoro la ciencia ficción y me encantaría crear un robot que acabará con la humanidad… porque significaría que seriamos capaces de crear algo tan, tan increíble.

Sin embargo la robótica y la inteligencia artificial actual no funciona así, no está en ese momento. Sé que ya os he puesto este vídeo pero es que es un ejemplo que me encanta mostrar, estos son los robots más avanzados del mundo compitiendo entre ellos, este es el estado actual de la robótica:

Y que nadie me mal interprete, daría muchas cosas por ser capaz de trabajar en estos robots increíbles. Muchas cosas. Pero a día de hoy, este vídeo en clave de humor sirve para mostrarle a la gente que “estamos trabajando en ello”.

¿Por qué es tan difícil hacer que un robot humanoide ande sin caerse cada dos segundos? ¿Sea más estable? Bien, en primer lugar, la dinámica y cinemática de un humanoide es increiblemente compleja. No somos conscientes de las pedazo de máquinas que somos cada vez que andamos y cambiamos el ritmo de nuestro paso a correr para alcanzar el autobús… demonios, eso es increíble, en serio, y los robóticos que intentan imitar dicho comportamiento aún están empezando, cayendo, y empezando de nuevo.

Sin embargo, además del evidente reto mecánico que supone un humanoide, cada vez estoy más convencido de que no es solo un problema mecánico, de que falta algo más, falta que los robots mejoren y mucho su sentido de la propiocepción.

¡No vayas a Wikipedia que ya te lo pego yo!

La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas.

Resumiendo por encima, es de alguna manera, la consciencia de ti mismo, de tu posición, de tu cuerpo, de donde está cada brazo y pierna y de que tienes un dedo asomando por un agujero de los calcetines (que ya te vale, por cierto, no están tan caros).

Pero Julián, los robots YA tienen sentido de la propiocepción, tienen encoders y otros sensores que dan feedback, tienen bucles cerrados.

Sí, es cierto, pero son insuficientes para alcanzar nuestro soñado robot acaba especies. Mirad la alucinante historia de este hombre que perdió su sentido de la propiocepción

El vídeo es increíble por si mismo pero… fijaros en su forma de andar… ¿no os recuerda a algo?

A mí me recuerda a como andan hoy en día los robots

Y eso hace casi dos años, mientras preparaba una presentación en el Master de Robótica sobre interfaces hápticas, fue una pequeña revelación para mí.

Necesitamos robots más sensorialmente humanos, mejores sensores, más completos, mejores procesadores, o dios solo sabe que arquitectura de computación tendremos que inventarnos, capaces de interpretar esa información de una forma mucho más rica.

En un punto del vídeo, su madre cuenta cómo es su vida, tiene que pensar, cada vez que quiere hacer algo, los pasos para hacerlo, tiene que prácticar y recordarlo, y concentrarse para hacer una acción detrás de otra. ¿Cómo es vivir así? Imaginate andando por la calle hacia el metro, teniendo que pensar a cada paso la posición de cada miembro de tu cuerpo, sin saber exactamente donde has colocado cada pierna… ¿irías pensando en tus cosas? Lo dudo, tu cerebro estaría cien por cien centrado en el movimiento, sin tiempo y ganas para más.

Bueno, ese es exactamente el comportamiento de muchos robots hoy en día, tener la mente increiblemente ocupada pensando como moverse, cogiendo la información del ambiente, volviendo a pensar en cómo moverse y “ya si eso” realizando otro tipo de algoritmia y pensamiento. Y esto es computacionalmente tan costoso que estamos poniendo varios cerebros en cada robot, varios micros para que al menos uno pueda pensar que bonito está el día hoy, parece que voy a dejar el paragüas en casa mientras el otro mantiene el equilibrio y controla el esfinter (cosa que le falta a los robots actuales y que deberiamos considerar en incorporar).

Uno de los métodos con los que la naturaleza ha resuelto dicho problema son con los osciladores o CPG, concepto importantísimo de la tesis de master que estoy realizando y que libera al cerebro de las ordenes de bajo nivel. Creo que se puede hacer un paralelismo interesante con microprocesadores y FPGAs de dicho esquema de control.

Os dejo finalmente con un vídeo interesante. He de reconocer que me pone nervioso su forma de actuar, que es lógica por otra parte, y que es una gran demostración de como los conceptos científicos puede interpretarse con otras palabras e ideas y parecer pura presencia mística y superchería. Y, aún así, tanto la charla como el contenido en sí son alucinantes:

En la charla Jill Bolte, como científica y también desde su experiencia personal, habla de dos cerebros, de cómo un cerebro procesa la información en paralelo y de cómo otro lo hace en serie… como los circuitos en una FPGA y la forma de funcionar de un procesador.

Y todas estas cosas me hacen pensar, sin saber definir por completo, pero tirando de un hilo que creo que en general nos lleva siempre a lo mismo. Necesitamos entendernos a nosotros mismos, cómo funciona nuestro cerebro, cómo se relaciona con nuestro cuerpo, qué es nuestra consciencia, qué somos nosotros y, como os podéis imaginar era inevitable, para qué estamos aquí.

Y eso me hace pensar en el humanismo, en la mezcla de campos de estudio, en la acuciante necesidad que tiene el campo de la robótica de abrir libros de neurociencia, de biología, de arte, de abrir libros de filosofía, de acudir a hospitales, de sentarse en el parque a mirar a las personas, de acudir a los centros de ancianos a pasar el rato con ellos y pasar el tiempo viendo los primeros pasos de un niño

Porque al final, a pesar de que todo esto parezca tratar sobre motores y sensores, sobre controladores, sobre algoritmos y programación, al final, como todo lo que somos, simplemente trata de nosotros mismos.

Y es por eso por lo que queremos crear robots a nuestra imagen y semejanza, para entendernos por fin y contestar esas vitales preguntas porque, si no entendemos cómo funciona nuestro propio cerebro ¿cómo vamos a ser capaces de averiguar cómo crear un robot que piense por si mismo?

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